5 de noviembre de 2010

Cuando grita el alma es imposible no escuchar su agonía, no sentir esa quemazón desde el fondo de tu ser, que desgarra y somete cada partícula en tu persona al suplicio del dolor y el tormento. Hay muchas ocasiones en que sentir esto se vuelve una tarea cotidiana, algo tan normal en la vida como respirar. Hay vidas que sin dolor no son vidas, y que sin el llanto de una mañana gris de noviembre no pueden funcionar lo que resta del año, los días nublados se vuelven cómplices de aquella soledad aplastante, y la lluvia repiqueteando sobre las ventanas se burla de la crueldad de la vida. Salir y mirar no es necesario, y se hace casi imposible el contacto con el exterior, el hogar se siente frío y la autocompasión es la mejor medicina para la tristeza, ¡patético!... pero real.
Puedes intentar recoger la toalla del suelo cuando la has botado una docena de veces, resignandote a no ser parte de la tragicomedia en la que se convirtió tu vida, olvidandote de los sueños y anhelos que alguna vez poseíste ingenuo de los horrores que te deparaba el destino. Puedes intentarlo y probar si ese día será diferente, si quizás alguien te sonreirá sin conocerte o alguien te ofrecerá su mano al bajar del autobús. Buscarás en las personas algo de cálidez, aunque hayas olvidado lo que significa de verdad ser cálido, asumirás que aún quedan vestigios de bondad en las personas a pesar de que tú no poseas esa cualidad. Te embarcarás en una aventura tediosa de luchar contra la marea, y sentirás que te ahogas intentando alcanzar la orilla tan deseada, el final al sufrimiento y la soledad. Descubres que en la orilla no hay nadie esperando por ti, pero que a los lados hay miles de personas braceando contra la corriente igual que tú. Miles de existencias que decidieron intentar recoger la toalla y tirarse de cabeza en las corrientes de la vida, deseando encontrar algo, tu no sabes que sea, pero sientes que es igual de importante que lo que tu buscas y entonces tomas fuerza de ellos, de su esfuerzo, y ellos lo toman de ti, aunque siguen siendo desconocidos en el mundo, se vuelven aliados en esa busqueda interminable de algo que le dé sentido a sus existencias, comienzan a crear una conciencia colectiva inconsciente de lo que la vida es en realidad para las personas; un mar profundo de aguas implacables que muchas veces te lleva por rumbos insospechados, llenos de tiburones, medusas y todo tipo de obstaculos que al principio crees insuperables, y que muchas otras veces te deposita en islas paradisiacas, para disfrutar de momentos especiales. No es cuestión de suerte vivir, es cuestión de valor. Puedes ser uno más del montón, obligandote a encerrarte en el dolor, a vivir con las penas como si fuesen un escudo, escuchar la lluvia caer y pensar que se burla, ver los días nublados y asumir que comparte tu estado de ánimo, apagado y triste, o puedes recoger la toalla y lanzarte a la vida, luchar contra la corriente y compartir con los demás algo de tu fuerza, aceptando los riesgos y premios que la vida considere oportuna otorgarte.

No hay comentarios.:

Death Whisper

"Más vale haber amado y perdido, que nunca haber amado en absoluto." Shakespeare