Escucho atentamente con el corazon en la mano los sentimientos ajenos de los que me rodean, me compadezco de sus pesares, y me uno a sus alegrias como si la misma fuera mia. Y me doy cuenta de que no somos tan diferentes, hay puntos divergentes tan sencillos como respirar, pero otros mas afines y fuertes como las raices de un arbol antiguo. Veo y observo los pasos que doy, con mucho mas cuidado de lo que antes habia sido capaz de analizar, pienso con mas detenimiento las causas que me llevan a determinadas acciones y contemplo los resultados con admiracion por el esfuerzo realizado. Estos son tiempos de combate perpetuo, no se puede dejar nada para despues, porque el despues llega muy rapido y no hay reposiciones de ningun tipo.
Madurar es mas facil en estos tiempos que en los anteriores, ahora tambien es mas facil ver los propios errores, pero lo dificil esta en reconocerlos, enmendarlos y seguir atentos por si falta algun detalle que no haya quedado resuelto. Tambien me resulta mas facil y al mismo tiempo, complicado, ajustar planes a largo plazo, por la incertidumbre que me causa dicho futuro, no logro coordinar de forma coherente los anhelos. Que primero, que despues y asi sucesivamente, pero todo, todo, definitivamente todo me lleva a ese punto de partida y final, que aun despues de tantos años, malabares y cabriolas, sigue tan vigente como el comunismo en Cuba, pero por supuesto me gobierno mejor de lo que Fidel gobierna a los Cubanos.
De momento se ve todo tan claro, como un amanecer frente al mar, y al segundo siguiente, la estela de colores anaranjados cambian tan drasticamente a unos tonos oscuros y desesperanzadores, que no es facil seguir el ritmo a la secuencia, pero me sobrepongo, me animo y pongo una rodilla en el suelo si es necesario, para darme apoyo y poder levantarme de nueva cuenta.
No hay mal que por bien no venga, ni oscuridad que dure mil años, asi como sueño que no se olvide y anhelo que no se cumpla.
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