Y ese sentimiento de muerte se vuelve a expandir desde los rincones de mi conciencia, arrastrando consigo viejos recuerdos y frescos resentimientos, llenándome del mas puro dolor y la mas larga agonía, sin duda es el arma letal de cualquier mente enferma y corrompida por la suciedad, el odio y la desesperación. Escucho los murmullos de aquellos que para mí, son débiles de corazón e impuros de conciencia, echándome en cara con lágrimas de sangre, mi debilidad e irresponsabilidad, ahogándose en su propio sufrimiento y agonía, asegurando su futura muerte, tal y como yo he asegurado la mía. Y podría inventarme mil cosas para escapar de la oscura realidad, imitaría cualquier forma para evadir el peso de mis errores y al final, ni eso, ni mil caretas o atajos, me librarían de ver mi verdadera forma frente al espejo que me ha de juzgar. Puedo engañar a los demás, pero nunca a mi propio reflejo. Y después de tanto y mucho, todo se resumen a nada, porque la nada lo es todo, y todo es nada, y al final el resultado es exactamente el mismo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario